Propiedades

En China aceptan que los agricultores paguen con sandías, duraznos y ajos sus viviendas; cómo se hace el canje

En la actualidad, los promotores inmobiliarios se encuentran en apuros económicos en China, por tal motivo éstos comenzaron a aceptar que agricultores paguen las viviendas en sandías, duraznos y otros productos agrícolas. Sin dudas, éste es un intento desesperado por atraer a compradores desalentados por la caída del mercado de las propiedades.SEGUÍ TODA LA INFORMACIÓN DEL MERCADO INMOBILIARIO EN LN PROPIEDADESEl mercado inmobiliario chino se ha visto afectado por la ralentización de la economía y la crisis de la deuda, precipitada por la prohibición gubernamental de que los constructores acepten depósitos antes de iniciar la construcción de un proyecto. Recientemente, según, informó el periódico estatal China News Weekly, un desarrollador de la ciudad oriental de Nanjing dijo que aceptaría camiones de sandías por valor de hasta 100.000 yuanes como pago inicial de parte de los agricultores locales. Mientras tanto, en la cercana ciudad de Wuxi, un promotor aceptaba duraznos como pago.No muy lejos de allí, los compradores de viviendas del condado de Qi, una importante región productora de ajo en la provincia central china de Henan, pueden canjear sus productos a un precio tres veces superior al del mercado para cancelar parte de su pago inicial. “Estamos ayudando a los agricultores con cariño y facilitándoles la compra de viviendas”, dijo el constructor de viviendas Central China Management.Las ventas de viviendas en China, medidas por superficie, han caído durante 11 meses consecutivos y se redujeron un 31,5% en mayo en comparación con el mismo mes del año pasado, según datos oficiales.AFPTemasChinaReal EstateConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de ChinaNegocio argentino. Un cliente los estafó, se recuperaron de esa deuda y hoy exportan a China y Estados UnidosTren bala. A cuánto viaja el más veloz y qué país lo construyóControl asfixiante. “La jaula invisible”: cómo China ya vigila el futuro

Fuente