>LA NACION>Revista LivingSofía Díaz de Vivar creó en Pilar un hogar para iniciar una nueva etapa: un espacio donde la calidez, la naturaleza y el diseño se funden en ambientes que transmiten serenidad, funcionalidad y belleza cotidiana11 de noviembre de 202510:505 minutos de lectura’Escuchar NotaEncontrar el equilibrio entre el hacer y el sentir fue, para Sofía Díaz de Vivar, el punto de partida de un cambio profundo. Comunicadora de formación y apasionada desde siempre por los interiores, descubrió que su verdadera vocación estaba en transformar espacios. Así nació Belgika Home, su estudio de diseño y decoración donde hoy refleja su mirada sobre la vida, el confort y la estética. Sofía encontró en el interiorismo un modo de expresiónGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarSu casa en Pilar, donde vive junto a su marido, Torcuato, y sus hijos Teodelina y Silvestre, es el mejor ejemplo de esa filosofía. Allí, cada ambiente habla de armonía: una mezcla cuidada de materiales nobles, luz natural y texturas que invitan a bajar el ritmo. Un refugio pensado para disfrutar La mudanza a Pilar fue una decisión vital. Con la llegada de su primera hija, Sofía buscaba un entorno verde y tranquilo, donde el contacto con la naturaleza fuera parte del día a día. La casa original tenía un aire mediterráneo, pero con el tiempo fue ganando un tono más sofisticado y europeo. El negro, presente en carpinterías y detalles, aporta contraste y estructura, mientras que la madera, el mármol, el hierro, el bronce y el vidrio se combinan como hilo conductor en todos los espacios. Las mesas ratonas tienen estructura en hierro con tapas de pergamino. Los tonos tierra en textiles (@elpostigo) y velas (@apatheiadeco) dan calidezGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEn el living, el confort fue la prioridad absoluta. Dos modelos gemelos de gran tamaño marcan la impronta del espacio, acompañados por un tercero que equilibra la composición. Las mesas ratonas, en hierro con tapa de pergamino, pueden moverse fácilmente y aportan dinamismo al ambiente, que funciona como punto de encuentro familiar y escenario de largas charlas con amigos. Los tonos tierra, las alfombras suaves, las velas aromáticas y los textiles naturales terminan de componer un espacio donde todo invita a quedarse. Un comedor con carácter El comedor sigue esa misma línea de calidez, pero suma una cuota de dramatismo y elegancia. Sofía apostó por una paleta donde el verde, el ocre y el negro conviven con naturalidad. Las sillas tapizadas en lino y las cabeceras de terciopelo verde seco aportan textura y presencia; las cortinas de gasa blanca con cantoneras en terciopelo color arena equilibran la escena con su ligereza. “La mezcla de texturas es clave: lino, terciopelo, cuero, fibras naturales. Los textiles son innegociables para mí””— Sofía de VivarLas obras de arte conviven en armonía con el mobiliarioGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEl antiguo vajillero de madera, hallado en un mercado de pulgas, se combina con lámparas de esterilla en forma de flor que añaden un toque artesanal y delicado. La mesa de comedor, de madera recuperada, se luce con un simple lustre que deja ver las huellas del tiempo. Cada rincón está pensado como este mudroom en tono pastelGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarCocina: el corazón de la casa La cocina fue diseñada con espíritu country pero mirada contemporánea. Los muebles laqueados en tono visón, los herrajes y griferías de bronce, y las mesadas de silestone blanco generan un equilibrio entre lo rústico y lo sofisticado. Los azulejos artesanales, inspirados en los que usaban las abuelas, aportan nostalgia y textura. Los murales también llegan al sector del lavaderoGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarSofía, amante de la vajilla, deja a la vista sus colecciones sobre estantes abiertos y en un vajillero patinado que protagoniza una de las paredes. Sin puertas, los estantes lucen sus frascos, tazas y elementos de cocinaGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarLas lámparas tipo ferroviarias, realizadas a medida en vidrio opal con barrales de bronce, completan la ambientación con un guiño vintage. Incluso el lavadero fue pensado con la misma atención al detalle: un empapelado colorido y mesadas de silestone verde rompen con el esquema del típico espacio utilitario y suman diseño. La cocina country y a la vez elegante está repleta de la vajilla que Sofi colecciona desde hace años. Cacerola y repasador de Apatheia (@apatheiadeco)Gentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEspacios infantiles con alma lúdica Teodelina y Silvestre tienen cuartos pensados “en espejo”: diferentes, pero con una base común de materiales y espíritu. En el de Teodelina, Sofía combinó estampas de margaritas y rayas en tonos rosa, verde y mostaza. Los muebles de madera anclan la paleta y las estrellas de vinilo sobre la pared refuerzan la sensación de juego. El baño anexo replica la delicadeza del dormitorio, con mesada de mármol de Carrara y bacha de hormigón pastel diseñada por Sofía junto a Z Concret. Juego de cama y alfombra en match (@tiendafestival). El mueble organizador para los juguetes es clave para mantener el ordenGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEl cuarto de Silvestre mantiene el equilibrio entre calma y diversión. Los tonos grises, celestes y verdes, las cortinas de gasa teñidas en verde seco y los confetis vinílicos en las paredes crean un ambiente alegre y ordenado. Un gran mueble organizador permite mantener los juguetes a raya, mientras las texturas naturales –canastos de mimbre, alfombras y lámparas de fibras– aportan calidez. La habitación le da continuidad al universo lúdico del playroomGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarUn playroom para vivirlo Durante la pandemia, el playroom bajó de la planta alta a la baja y se volvió protagonista del día a día. “Se usa sin parar”, admite Sofía. Es el territorio de los chicos, pero también un espacio versátil para juegos, reuniones y pijamadas. Las cortinas blackout permiten oscurecer el ambiente cuando el sillón cama se convierte en cama extra. La alfombra y el empapelado dialogan en paleta de coloresGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEl empapelado, diseñado por Sofía junto con Berry Design e inspirado en el arte oriental, dialoga con una alfombra didáctica de vinilo lavable que ya se transformó en best seller dentro de su marca. Los juguetes artesanales de madera le dan a su fin funcional, un plus estéticoGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEl dormitorio principal El espacio de descanso de Sofía y Torcuato respira serenidad. La paleta de celestes y beige, las cortinas de gasa de algodón de piso a techo y las piezas heredadas –las mesas de luz y la cómoda que fueron de su madre– componen un ambiente romántico y relajado. Todo está pensado para transmitir placer visual y bienestar. El cuarto principal está protagonizado por el celeste pastelGentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEl baño en suite mantiene esa misma línea íntima: una cortina de encaje antiguo, una alfombra de Anthropologie y un mueble recuperado del mercado de pulgas suman historia y textura.El baño principal tiene personalidad: alfombra (@Anthropologie)Gentileza OHLALÁ!/ Cecilia LongarEn cada rincón de esta casa se percibe la mirada sensible de Sofía: la búsqueda de belleza sin excesos, la conexión con lo natural y la idea de que el hogar debe ser un refugio, pero también una extensión de quien lo habita. Agradecemos a OHLALÁ! su colaboración en esta nota.LA NACIONDecoConforme aSeguí leyendoJungla en Palermo. 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